Epílogo a la altura de una temporada memorable

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Se acabó. El Senior A cerró la temporada de forma contundente imponiéndose por 44 a 25 a un Barça que sólo dio su brazo a torcer en los últimos 15 minutos de partido, donde el Ponent marcó diferencias gracias a su buen estado físico y a las irresistibles ganas de demostrar que tan sólo un tonto error burocrático y la presunta mala intención de algunos han impedido que, un año más, este club de amigos formado de la noche a la mañana acabe disputando la fase de ascenso a la categoría de plata del rugby nacional.

Ataque Barça
El Barça, al ataque - Foto: webesport.com

Desde el primer minuto de juego, el choque entre verdiblancos y blaugranas volvió a ser de lo mejor que se puede ver en esta categoría; un toma y daca constante de dos equipos con ganas de hacer un rugby bonito y expansivo, con algunos errores quizá, pero sin complejos ni tacañería a la hora de jugar la guinda. Un partidazo, según los presentes.

Y es que aún estaban llegando éstos cuando el Ponent consiguió su primer ensayo, tras una buena combinación de la línea de 3/4 finiquitada por Maxi. Pese a lo tempranero de la anotación, el Barça encajó bien el mazazo y se lanzó al ataque proponiendo un rugby expansivo bien administrado por su pareja de medios, de buen nivel. Los gordos visitantes hicieron del maul su punta de lanza y la línea buscó combinaciones que fueron bien defendidas en la mayoría de las ocasiones, aunque el centro australiano del equipo catalán (Roussel) aportó buenas dosis de peligro gracias a su buena velocidad y eléctrico cambio de pase.
Sería, no obstante, el tercera línea Natsvilshvili quien reduciría distancias tras recoger un balón perdido por el Ponent en una introducción propia en una melée a escasos metros de la zona de marca local.

Error de principiantes y partido empatado, gracias a la pifia del pateador visitante.

El ensayo del Barça cayó en el peor período de juego del Ponent a lo largo de todo el partido.
Como en otras ocasiones, el equipo navegó en un mar de incertidumbre durante 10 ó 12 minutos en los que se vio acosado seriamente por el rival. Pese a defender a capa y espada y a recuperar balones contarios, se volvía a entregar la posesión con errores tontos de manejo, como una salida de 22 enviada directamente fuera o patadas defensivas que no salían o quedaban excesivamente cortas y los catalanes, que rayaron a alto nivel en su touche, aprovecharon estos regalos para apretar a un Ponent algo atolondrado. Warren salvaría magistralmente un ensayo visitante cantado al interponer con su cuerpo el apoyo del balón y un par de placajes milagrosos impidieron otros males mayores.

Gracias a la providencia, cuando fallaron las ideas colectivas aparecieron las individualidades de siempre, rompiendo la defensa contraria en muchas ocasiones y avivando el espíritu de algunos jugadores en pena, que poco a poco fueron sumándose al juego en grupo. Con las fuerzas más igualadas, empezaron a llegar las oportunidades y Fede descontaría tras una gran asistencia de Warren que se deshizo de varias marcas antes de regalar el ensayo al veterano zaguero verdiblanco.

La alegría duró poco, porque poco después, Roussel hizo un desparramo de hombres verdes en un alarde de clase Made in Australia: Tras romper a su par y sentar a un par de delanteros que cerraban detrás de la línea, se deshizo del zaguero y de Parra, que venía a defender lo inevitable. Gran ensayo.

Con una igualdad absoluta, el árbitro gallego Cuñado señaló el final de una entretenida primera mitad.
Sin haber jugado mal, el Ponent no había logrado imponer su juego y como en otras tantas ocasiones había sacado poco rédito de las numerosas incursiones en territorio blaugrana. Se habían pasado más penas de las necesarias y quedaba claro que la segunda parte se jugaría a cara de perro.

La misma comenzó con la novedad de la entrada de Joan y Juan Cruz para dar algo más de consistencia al pack. Así, poco a poco, se fue recuperando la iniciativa en el juego de forwards, que había rayado por debajo de sus posibilidades en algunas fases del partido. La melée empezó a hacer daño y se robaron un par de touches rivales. Los mauls visitantes fueron menguando y nuestros gordos empezaron a trabajar bien el juego solicitado por el entrenador.

El Barça también introdujo algunos refrescos y durante los primeros 20 minutos de la segunda mitad el partido fue un calco de lo visto hasta entonces. Para entonces, García Cabanas había vuelto a descontar para el Barça mientras Séan igualaba las cosas para nosotros. Cuñado, al ser preguntado, no sabía quien iba por delante y la falta de un marcador impedía conocer con certeza quien se estaba llevando el gato al agua. Para la grada, el espectáculo era de lo mejor de lo visto este año en Príncipes.

La balanza se desnivelaría definitivamente en los 15 minutos finales cuando la buena preparación física del Ponent comenzó a imponerse sobre el rival y los agujeros defensivos empezaron a hacerse más notables.

La estocada la iniciaría una escapada de Séan con cesión a Emanuel, para que éste muestre la "palomita" menos grácil del rugby mundial. Séan conseguiría su primer ensayo de la jornada tras una buena combinación de la línea y Lucho el suyo tras una gran jugada colectiva en la que el balón pasó por las manos de casi todos los jugadores.

El Barça estaba roto pero se defendía con orgullo intentando desnivelar lo inevitable jugando a la mano todos los balones que caían en sus manos. Este equipo. algo frío en temporadas anteriores, ha mejorado muchísimo en actitud y entrega. Desconocemos las causas, pero lo exhibido el sábado honra la camiseta que representan.

El choque se cerraría con una gran escapada de Séan con anotación en la bandera derecha y el ingreso del Mendo, Tolo y Carlitos Fogg, jugadores fieles como ningunos al espíritu de este club. Pese a las ganas de más y más -la temporada se acababa y la rabia contenida de no poder optar a la fase de ascenso corría por las venas de todos los jugadores- el tiempo estaba ya liquidado.

42-25 para cerrar un partido magnífico y una temporada memorable, en la que se anotaron casi 30 puntos por partido y se mejoró enormemente en apartados tradicionalmente conflictivos para el club, como la displina dentro del campo o la intensidad de los entrenamientos.


A este nivel, se juega por la camiseta y nada más.
Es encomiable el esfuerzo que muchos han hecho este año para estar a la altura de lo esperado: Gente casada, con hijos, con trabajos que hacen complicado acudir a entreno; gente que vive a 40km. y no faltan a un entreno u otros que vuelan desde Ibiza a aportar un granito de arena en el B. Gente que marcha a trabajar tras el entreno o que viene a los partidos directamente del tajo. En un deporte donde el profesionalismo crece como la espuma, estamos orgullosos de ganar con jugadores que pagan para optar a lo máximo que este club puede ofrecer: lucir la camiseta que todos sentimos como nuestra y que nos distingue del resto de los mortales.

Aficionados que jornada tras jornada acude a dejarse la voz para celebrar un placaje, un ensayo o una buena entrada en la melée. Gente de la casa que echa una mano en los entrenos, que busca y encuentra sponsors por su cuenta o pierde el sueño para que los números cuadren o para cumplir con alguno de los miles de requisitos exigidos para jugar al rugby en este país.

Somos únicos, porque tan sólo nosotros somos del Ponent. Y por ello debemos seguir andando el camino que hemos iniciado.

Así que lo del pasado sábado -y lo de tantos otros sábados- va por todos, pero especialmente por nosotros: Jugadores, amigos, aficionados....
Aquellos que, como bien representa nuestro escudo, llevan al rugby marcado en la piel.












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