29 Enero 2007
Sabíamos que no iba a ser fácil "rascar" algo de La Vila y nuestras predicciones se cumplieron, aunque se volvió de Alicante con un regustillo agridulce. Fuimos un Ponent similar al del Hospitalet (aunque no tan malo) y fuimos el Ponent que venció a Santboi.
Un equipo de dos caras o los Jekyll y Hyde del Grupo C de 1ª Nacional.
Los alicantinos son los claros favoritos para ascender a DHB a nivel nacional, según muchos, y eso fue lo que demostraron en la primera parte del partido disputado ayer en su campo del Pantano de Villajoyosa. Lo malo, para nosotros, fue nuestra "complicidad" en que parecieran bastante más contundentes de lo esperado, para nosotros y creo, por lo que me comentaron algunos de ellos a posteriori, que para ellos mismos.
Salimos dormidos, aletargados y demasiado complacientes con un rival al que darle un metro significa retroceder 20.... y así nos fue.
Pese a unos 10 minutos de gloria iniciales, donde nos pusimos 0-3 delante, no volvimos a tener la iniciativa en ningún momento de la primera mitad, que fue por completo de los locales, que extendiendo sus líneas a lo ancho del campo propusieron bastante variedad en ataque, bien dirigidos por una pareja de medios que supo lanzar el juego el juego de manera rápida, cogiéndonos "desprevenidos" o en inferioridad en demasiadas ocasiones.
La primera y más evidente, fue una touche al fondo que gana Fréderic González (centro reconvertido a flanker), que sólo tuvo que coger el balón, girarse y correr 10 metros hasta la zona de marca, sin que nadie le pusiese la mano encima.
Con este ensayo se abrieron 30 minutos de desconcierto en nuestras filas, donde las líneas se descompensaron y la defensa, pese a la voluntad, se mostró desorganizada y algo fallona, hecho que aprovecharon los locales para anotar mediante Mat Cooke y el ala Agustín Gómez en dos ocasiones (29-3).
Por nuestra parte hay poco que destacar de esta primera mitad. Quizás el viento a favor sopló en contra nuestra, ya que en varias ocasiones donde el balón debería haberse "dormido" entre la fuerza de nuestros gordos, se optó por buscar metros y patear a las manos del rival, que mostró muy buenas artes en el contraataque, jugando un rugby expansivo bastante efectivo.
El descanso llegó en el momento justo.
Se reordenaron filas y se retiró el lesionado Conrad, pasando Fede a la posición del sudafricano y entrando Parra de ala.
Con poco que perder y con la lección aprendida, se inició una segunda mitad que nada tuvo que ver con la primera.
Desde el rigor físico que impusieron unos rejuvenecidos delanteros, se dispuso de mucho más balón y nos dimos cuenta que podíamos atacar a los locales como a cualquier otro equipo. La melée volvió a parecerse a la que se enfrentó a la UES y la línea dejó de patear y se dedicó a jugar a la mano, buscando el hueco o el error vilero.
Los locales sintieron la expulsión de Fréderick González y un par de expulsiones temporales, y se dedicaron a defender nuestros envites, que generalmente morían a escasos metros de la zona de marca vilera.
Pese a nuestro dominio serían ellos quienes anotaran el primer ensayo del complemento, al aprovechar Quirelli un choque entre dos defensores nuestros que abrió un pasillo hasta debajo de nuestros palos. Por suerte el ensayo no pesó y volvimos a lo nuestro, atacar y atacar y contener las posible contras locales, aunque gran parte del alivio local viniese a través del pie del 10 local, que supo jugar con el viento a favor para ganar bastantes metros en cada despeje.
Al final sería Miguel quien consiguiese el primer ensayo nuestro, tras superar varios placajes en una de sus clásicas embestidas a pura potencia. Fede erró la conversión (8-36) aunque a punto estuvo de resarcirse en un par de jugadas posteriores, cuando se quedó a 10 cm de conseguir un nuevo ensayo visitante.
El partido terminaría con el susto que provocó la intercepción de un pase que pudo costarnos carísimo de no haber reorganizado rápidamente las líneas defensivas.
El pitido final trajo una mezcla de sabores y alguna que otra felicitación por parte del cuerpo técnico local por el juego demostrado en la segunda mitad, donde fuimos el único equipo que (según ellos) le ha plantado cara en su propio campo.
Cuando te enfrentas a un equipo semiprofesional sueles pagar los errores, que lo hicimos y sufrir la diferencia de preparación en la última media hora del encuentro. En nuestro caso sucedió lo contrario y tras un inicio poco halagüeño terminamos jugando de igual a igual frente al mejor equipo de la categoría, en cuyas filas se nota a la legua quién se dedica a esto de oficio y quien lo hace como afición, aunque a veces ambas se combinen.
En el tintero queda el saber qué hubiese sucedido de haber contado con todos nuestros efectivos y si otros (claves) hubiesen podido contar con un poco más descanso. Saben de lo que hablo.
Pese a ello no le perdimos la cara al partido y nos fuimos con un resultado contrario pero decoroso, ante un gran rival al que seguramente no veremos en primera el año que viene.
En esto del rugby no hay lugar para las excusas y no voy a terminar esta nota con justificaciones nuestras, del arbitraje u otros menesteres sinó felicitando a la Vila por el resultado y a nuestros jugadores por el arrojo demostrado.
Hay que aprender de esta derrota y hacer piña en esta recta final de temporada, donde no hay margen para el error ni para actuaciones como la de la primera mitad, si lo que pretendemos en jugar la promoción de ascenso.




